Una vez que tengo mis objetivos, como sigo? Mis primeros 42 de montaña.
Despues de entrenar con Kike (primo + entrenador y triatleta de primera linea, ahora en Ecuador), conocí a una amiga que me invito a correr en un equipo de running. Honestamente es algo muy distinto a entrenar uno solo y seguir un plan de entrenamiento. En mi perspectiva comenzar corriendo uno solo con un plan a distancia, fortalece mucho la fuerza de voluntad y el orden, lograr un objetivo bajo esta metodología tiene un gusto a super héroe, pero cuando se entrena en grupo hay otras motivaciones, la actividad social en el deporte, sobre todo en el running, ciclismo o tria hace una diferencia sustancial a nivel motivacional. De esta primera experiencia me gusto compartir con el grupo, ese sentido de pertenencia es único, si bien no llegamos a correr en ninguna carrera con el grupo, gracias a la pandemia, me sirvió para ir definiendo como me gusta encarar este deporte. De esta otra experiencia conocí a Gaby quien despues me comenzó a entrenar y luego sume a mi hermano. Con el comenzamos a entrenar todo los que es por zonas cardiacas y fue un antes y un despues. La verdad se logra superar un montón de barreras, sobre todo cuando se quiere encarar un ultra maratón. Para aquellos que no están familiarizados con el trabajo de zonas, trata de realizar ejercicios, en esta correr o andar en bicicleta a cierto nivel de pulsaciones cardiacas, definiendo cuales son tus pulsaciones al máximo de exigencia, estas se van a dividir en 5 zonas, para estas definición siempre es recomendable hacerse una ergometría de 12 puntos, donde definen tus zonas máximas, con los relojes de correr puedes cargar el entrenamiento y con los sensores de los mismos vas a poder monitorear tu actividad en estas zonas, realizar este tipo de entrenamiento mejora sustancialmente tu condición física así como entrenar tu corazón. Un punto importante en esta etapa fue conocer las carreras de aventuras o trail y romper las distancias que me había propuesto, porque una cosa es decirlo y otra es hacerlo. Las carreras en la naturaleza tienen una esencia distinta, un nivel de agotamiento y contacto con tus pensamientos que te traslada a otro nivel, es casi una experiencia mística. Las carreras de calle siguen siendo algo único de igual modo con mucha adrenalina y mucho empuje, pero la montaña es un mundo distinto y con muchos otros factores en los entrenamientos como la alimentación (punto super importante), altimetría, estudio de recorrido, etc. Para el momento de la pandemia y entre las carreras que me inscribí con el team y el entrenador, sumaban un numero interesante de desafíos sin cumplir, a este nivel mi hermano ya había comenzado a entrenar conmigo (vale destacar que él es un excelente corredor de ultra distancia y con una constancia increíble, de hecho, fue el quien me indujo a correr en montaña), así que llegado el momento y luego de varias cancelaciones de carreras se presento correr mis primeros 42k de montaña, debut en ambos sentidos distancia y tipo de carrera, algo para comentar tuve que viajar a EEUU por motivos laborales, específicamente a Miami, así que sumado a toda la novedad toco entrenar a distancia y en otro país, muy difícil para conseguir la altimetría y la constancia jajajaja. Llegado el momento y con el entrenamiento en las manos volví a Argentina a correr Series K42 en Villa La Angostura , una de las primeras carreras que se realizo en el país luego de la pandemia, con una gran participación de gente y enmarcada en uno de los parajes patagónicos mas increíbles que puedan imaginar, comenzar la carrera en completa ignorancia de lo que venia fue algo que me llevo algo de tiempo asimilarlo. Arrancamos con el apoyo de nuestra familia y una charla motivacional pasada por mensajes de Instagram por parte de Gaby, quien comento y me quedo grabado en la cabeza, cuando hagan cima tómense el momento de disfrutarlo porque no todos lo pueden hacer y es un lugar increíble. Habíamos llegado unos días antes al lugar, alquilamos una casa y un auto, la mejor experiencia previa a la carrera, incluyendo una caminata familiar por un bosque mágico (detalle que Gaby nos dijo de no hacer antes de la carrera jajajaja) de 8 km realmente increíbles.
Una vez que comenzó la carrera y cruzamos el arco con la canción de AC/DC "Thunder", comenzamos a ascender por un sendero estrecho donde prácticamente estuvimos parados por la cantidad de gente y el clásico efecto embudo, ya desde ese punto los paisajes alucinantes, la gente que esta en la misma sintonía hace un ambiente diferente.
En esta maravillosa carrera aprendí, lo que para mi es la clave de los trails, dosificación y fuerza, con los asensos no hay problemas y de hecho me sentí mas cómodo, pero con los descensos deje todas las piernas en la primera bajada, con lo cual terminar la carrera fue bastante doloroso jajjajaaj, sin hablar de lo que fue los días despues. Llegar a la cima del cerro Bayo y la diferencia de terrenos entre, bosques, piedras, quebradas y nieve hicieron mi primera experiencia algo único.
Una anécdota para ir terminando el relato y haciendo referencia a la diferencia entre decir y hacer fue que nos habíamos inscritos en la modalidad de 15k para el primer día y 42 para el segundo, a lo cual y por su experiencia mi hermano prácticamente me obligo a realizar solo los 42, lo bien que hizo 😆.
Conclusión para las próximas carreras que iba a afrontar, mejorar el entrenamiento de fuerza, técnica de bajada, alimentación (capitulo aparte) y dosificación de las distancias y velocidades.
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